Apego

Cuando tienes un bebé, eres un cóctel hormonal altamente inestable. Conozco a mamás que no hacían más que llorar, otras que se ahogaban en un vaso de agua, otras que se convertían en gerreros súper saiyan si decías que su niño tenía las orejas de soplillo de su padre…Yo era feliz.

Mi peque vino al mundo de madrugada, y ya había empezado a anunciar su salida la madrugada anterior , aunque luego se hizo de rogar. Nos quedamos a solas con él en la habitación hacia las dos y pico de la mañana y a pesar del agotamiento del parto y del sueño atrasado, yo no pude pegar ojo. Le miraba todo el rato temiendo que si dejaba de vigilarle, dejaría de respirar. Cada vez que hacía el más mínimo ruido me incorporaba para cogerlo, si se quedaba dormido en el pecho, ahí lo dejaba, hasta que me dejaba de circular la sangre por los brazos y más. A las 6 de la mañana empezó la ronda de las enfermeras, vinieron a levantarme, a explicarme cómo tenía que cuidar la cicatriz de la episiotomía y a hacerme curas. Mi suegra no llegó más tarde de las 9 y no creo que tardase más de media hora en decirlo. -No tengas al niño todo el rato en el colo (en galicia se llama así al regazo) que después se acostumbra!!

Mi imperturbable felicidad me impidió soltarle un responso, me limité a sonreír hipnotizada por la oxitocina, pero lo que acababa de escuchar me pareció la tontería más grande que había oído nunca. Además ¿Qué pasa si se acostumbra? ¿A los demás qué carajo os importa para estar dando por saco con esa cantinela cada vez que oso coger a un bebé indefenso cuando llora? A todo el mundo le encanta opinar sobre lo que tienes que hacer para criar a TU hijo, aunque alguno/a tenga a los ángeles del infierno en su casa o, lo que es peor, no tenga siquiera hijos. Mi hijo no molesta a nadie en mis brazos, soy yo en todo caso la que se cansa, entonces, ¿cuál es el problema? Seguramente la gente sólo pretende ayudar, pero entonces ¿por qué no he escuchado consejos sobre qué tipo de ropa y de qué talla tenía que comprar?, ¿por qué nadie me dijo que la bañera que había elegido sólo me serviría 3 meses?, ¿dónde estaban las aconsejadoras cuando puse un móvil de cuna que no vale más que para estorbar cuando acuestas y levantas al bebé? Todas las mamás primerizas necesitamos consejos, consejos prácticos, no que nos jodan la maternidad haciéndonos sentir culpables por proteger demasiado a un ser que lo único que necesita es alimento y contacto físico. Gracias.

Bolipan tiene ya 15 meses y en todo ese tiempo le he cogido las veces que me ha dado la gana, las que él me pedía y las que necesitaba yo. Tardó algunos meses en ajustar su sueño a nuestro horario y he repulido el parquet de mi casa paseándolo en brazos cantándole de todo menos nanas, que no me sé ni la primera. He comido con él en el pecho, tanto en mi casa como en sitios públicos; he trabajado sujetándole a él con un brazo y arrastrando el ratón del ordenador con el otro; he pasado el aspirador; podado plantas; llenado el lavavajillas; cocinado y hasta hecho pis, con él en el colo (y no es nada fácil subirse las bragas con una mano). Más de una vez, he llevado la mochila portabebés por casa para poder tener las manos libres sin tener que soltarlo.

Hoy se duerme solito sin pedir que lo cojas (aunque sigue teniendo la cuna en nuestra habitación y no, eso tampoco me supone un inconveniente) y hasta dejó la lactancia materna a los 12 meses por voluntad propia, así que no se ha infectado de la “terrible” mamitis. Es un bebé confiado, no hizo falta hacer el rollo ese del período de adaptación de la guardería porque se va con cualquiera. Incluso cuando en Halloween, la profe salió a recibirlo vestida de bruja, con la cara verde y una peluca negra horrorosa, se fue con ella sin apenas extrañarse.

Es cariñoso a más no poder, da besos babositos y abrazos fuertes que termina con un suspirito que te derrite el alma. Te sonríe con los ojos, salta sobre ti y hasta te hace pedorretas. Ha habido momentos en que ha sido complicado, porque resulta que Bolipan se ha ganado su mote a base de rondar el percentil 97 de talla, y cuando ibas por el cuarto bis de “Os Pinos”, tu espalda parecía la de Frida Khalo, pero… ¿Y qué? Si cuando alguna vez me despierta a las 4 de la mañana soñando con el señor Gru y sólo se calma en mi regazo, sólo puedo pensar en cómo echaré de menos esos bracitos alrededor de mi cuello el día que se haga mayor y ya no necesite a su mamá.

 

 

 

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