Perseverancia

A algunos les sale un niño tranquilote, de esos que se quedan sentados cuando les mandas (y cuando no), que no protestan, pillan las prohibiciones a la primera y cooperan con el pediatra en las revisiones. Como se dice en mi tierra “guiadiños”. A mí me tocó Bolipan.
Guapo es a rabiar, y cansino…el que más. Acaba de cumplir 15 meses, así que no es que se dedique a hacer el mal, es más, sus profes de la guarde dicen que es un terremoto, pero muy bueno. Como un conocido dice que todo lo que va después de un pero vale su peso en mierda…diremos que es muy bueno, pero un poco terremoto.

Tiene una personalidad rayana en lo obsesivo. Si quiere coger el vasito del flan que te acabas de comer y que has dejado apoyado en el brazo del chaiselongue del sofá, el primer paso es subir al sofá, gatear por encima de ti y estirar la mano par cogerlo. Ahí entras tú diciendo: Con esto no puedes jugar, que lo emporcas todo. Coges el vasito y lo pones en el lado opuesto más alejado al que llegas sin mover el culo. Entonces Bolipan te mira, mira al vaso, y va a por él. Baja del sofá y da dos pasitos. Cuando está a punto de cogerlo se lo quitas y lo vuelves a dejar en el brazo del sofá. -Que no!

Entonces  mira al vaso y calcula una nueva estrategia. En vez de pasar por encima de mamá voy a bordear el chaiselongue por delante. Fácil. El chaiselongue está pegado a una columna de la pared y queda un hueco de 20 centímetros por el que avanza de lado, silencioso como un zorro, sin quitarte ojo hasta que, estirando la mano, llega al vasito. Yo sigo a mi capi de Scandal y todo esto lo controlo con el rabillo, que las madres tenemos un ángulo de visión lateral de 205º, como los gatetes. Cojo el vaso y lo vuelvo a dejar en el cojín. Bolipan se desencaja del hueco de la columna y vuelve a por él, esta vez dando una vuelta a la mesa del salón, para disimular. -Ríndete, pesao, que no es para jugar. Suspira y se va diciendo ta-ta-ta-taaaaa, pero es todo una maniobra de distracción porque lo que va a hacer es ir por detrás del sofá y atacar from the rear.

A partir de aquí ya no hay más formas de hacerse con el vasito sin ser ninja o volar, así que se trata de repetir todas las estrategias de forma aleatoria hasta que bajes la guardia o te levantes a tirar el vasito a la basura. Creer que se cansará es un craso error, antes se rinde el Che que mi Bolipan. Termina el capi de Scandal y has cambiado el puto vasito de sitio 32 veces, así que coges un pañuelo de papel, limpias el caramelo y la cuchara y le dejas que lo coja. Es importante no dárselo directamente y que crea que te lo ha robado porque así ves su cara, con la sonrisa de boca abierta, ojos chinos y nariz arrugada. -Haaaaa.

Puede que para algunos le enseñe a socavar mi autoridad, pero prefiero creer que le enseño perseverancia. Bueno, en realidad, es él quien me la enseña a mí, yo me limito a no coartarla porque, el día de mañana, creo que le irá mejor siendo un tocahuevos que un pringao.

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